Este documento explica qué hace el filtro con lo que escribes, quién lo revisa y cómo reclamar una decisión. Se publica porque una moderación que no se puede leer no se puede discutir.
1. Todo pasa por el filtro antes de guardarse
Ningún texto entra a la base sin cruzar el interceptor. No hay ruta de escritura que se lo salte. El filtro devuelve uno de tres veredictos.
Publicar
El texto entra al muro. Si hay señal de malestar elevado —ideación pasiva, duelo, autolesión pasada— se publica igual, acompañado de un aviso con las líneas de ayuda. No se bloquea: alguien que escribe «mi hermano se suicidó hace dos años» está de duelo, no en riesgo, y bloquearlo castiga precisamente a quien el muro debe acoger.
Retener para revisión
El texto va a una tabla que ningún endpoint público lee. Nadie lo ve en el muro. Una persona lo revisa y decide si se libera o se rechaza. Mientras tanto, a quien escribió se le dice que quedó en revisión, sin acusarlo de nada.
Se retiene lo que parece insulto dirigido, acoso o burla hacia otra persona.
Bloquear
Se aplica cuando el texto describe riesgo vital inminente en primera persona: intención, plan, método o despedida. En ese caso:
- El texto no se publica.
- El texto no se guarda en ningún sitio. Ni en el muro, ni en la tabla de revisión, ni en el registro.
- Se muestran de inmediato las líneas de crisis del país que corresponda.
- Queda constancia de que ocurrió un evento de este tipo, con su nivel, sin una sola palabra de lo escrito.
Esa constancia existe para saber si el filtro funciona. No para vigilar a nadie, y no se usa para tomar ninguna decisión sobre tu cuenta.
2. El filtro se equivoca
Reconoce evasiones —acentos, letras cambiadas por números, repeticiones, palabras troceadas con puntos— y aun así falla en las dos direcciones: retiene cosas inofensivas y deja pasar cosas que no debería.
Por eso nada de lo que hace es definitivo sin revisión humana, y por eso existe el reclamo.
3. Quién revisa
Personas autorizadas por Forwarder Venture SAS, sujetas a deber de confidencialidad. Ven el texto retenido y el seudónimo. No ven tu correo salvo que la revisión derive en una suspensión de cuenta o en un requerimiento de autoridad.
4. En el chat
Cada mensaje cruza dos filtros antes de existir: el mismo interceptor de crisis, y un segundo que retira teléfonos, correos, enlaces y nombres de redes sociales. Lo que se guarda y se entrega a la otra parte es el texto ya censurado; el original no se persiste.
Las dos partes tienen botón de pánico. Al pulsarlo la conversación se cierra de inmediato, los dos lados se desconectan, se abre un caso y se avisa a moderacion@desgastado.com. Queda constancia de quién lo pulsó y contra quién, para que el caso pueda revisarse en cualquiera de las dos direcciones.
5. Sanciones
Cuando la conducta se repite o es grave, la decisión deja de ser sobre una publicación y pasa a ser sobre una cuenta. Hay cuatro medidas y todas quedan escritas con su motivo:
| Medida | Qué impide | Plazo |
|---|---|---|
| Advertencia | Nada. Queda registrada y pesa si hay una próxima. | Con fecha de fin |
| Silencio | Publicar y escribir en el chat. Seguís pudiendo leer el muro y las líneas de ayuda. | Con fecha de fin |
| Suspensión | Entrar a la cuenta. | Con fecha de fin |
| Expulsión | Entrar a la cuenta. | Sin fecha de fin |
Salvo la expulsión, toda medida lleva plazo y se vence sola. No hay que pedir que la levanten ni esperar respuesta: al llegar la fecha, la cuenta vuelve a funcionar. Levantarla antes de tiempo también exige un motivo escrito.
El silencio no corta la lectura a propósito. Sancionar una conducta es una cosa; quitarle a alguien el acceso a un sitio de salud mental es otra.
Veto de conexión
Ante evasión reiterada podemos vetar además la conexión desde la que se creó la cuenta. No guardamos tu dirección IP: lo que se veta es su huella criptográfica, la misma que se describe en la política de privacidad. Podemos reconocer que una conexión ya fue vetada sin saber nunca desde dónde se conecta nadie.
Es una medida deliberadamente débil: una conexión doméstica cambia de dirección, un operador móvil reparte la misma entre miles de personas, y una VPN la sortea. Sirve para frenar una racha, no para excluir a nadie, y puede alcanzar por error a quien solo comparte la misma salida a internet. Si te pasa, escribí a moderacion@desgastado.com y se revisa.
6. Denunciar
Cada publicación tiene un botón para denunciarla. Lo revisa una persona, y quien escribió nunca sabe quién lo denunció: si denunciar un acoso te expusiera a más acoso, nadie denunciaría.
Los motivos separan dos cosas que no son lo mismo:
- Riesgo — «creo que esta persona está en peligro». No pide un castigo, pide que alguien llegue. Se atiende antes que todo lo demás y no deriva en sanción para quien fue denunciado. Si el peligro es inmediato, las líneas de crisis contestan al momento y no hay que esperar a nuestra revisión.
- Abuso — acoso, suplantación, pedir contacto fuera de la plataforma, contenido de odio, sexual o violento. Puede derivar en las medidas del apartado anterior.
La misma persona no puede denunciar dos veces lo mismo: la segunda sería ruido en una cola que alguien tiene que leer entera. Guardamos quién denuncia —sin mostrarlo— porque denunciar en masa también es una forma de acoso, y sin ese dato no se ve la pauta.
7. Cómo se reclama
Escribí a moderacion@desgastado.com desde el correo de tu cuenta, con tu seudónimo y la fecha aproximada. Respondemos dentro de quince días hábiles, que es el plazo del artículo 15 de la Ley 1581 para reclamos, aplicado aquí por igualdad de trato.
Si el reclamo prospera, la publicación se libera y queda constancia de la corrección. Si no, la respuesta explica por qué, con la regla concreta que se aplicó.
8. Lo que no hacemos
- No revisamos conversaciones privadas salvo que alguien pulse el botón de pánico o exista un requerimiento de autoridad.
- No entregamos identidades a otro usuario, ni siquiera a un profesional del directorio, ni siquiera si dice que lo acosan. Eso lo resuelve una autoridad, no nosotros.
- No usamos el contenido moderado para publicidad ni para entrenar modelos.